Mama

Reducción mamaria

Una cirugía orientada a reducir volumen y remodelar la mama cuando existe desproporción, incomodidad o un objetivo estético bien definido.

Consulta del Institut Ruiz Castilla en el Hospital Universitari DexeusMamaReducción mamariaInformación médica general · Plan individual
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Qué valoramos

  • Volumen, forma y grado de ptosis
  • Síntomas físicos y repercusión funcional
  • Calidad cutánea, antecedentes y objetivos
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Cómo planificamos

  • Técnica y cicatrices adaptadas a la anatomía
  • Posición del complejo areola-pezón
  • Impacto posible sobre sensibilidad y lactancia
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Recuperación y seguridad

La recuperación se planifica de forma individual y requiere seguimiento. Se explican riesgos como sangrado, infección, alteraciones de cicatrización o sensibilidad, asimetría, compromiso vascular del complejo areola-pezón y eventual necesidad de revisión.

Una precisión importante

Esta información no permite establecer una indicación ni sustituye el consentimiento informado. La recomendación final se realiza después de la historia clínica y la exploración.

Guía de tallas

¿Qué significa realmente una talla de sujetador?

Una talla combina dos medidas diferentes: un número y una letra. Comprenderlas ayuda a expresar mejor los objetivos de una cirugía mamaria, pero ninguna talla permite predecir por sí sola el resultado.

Sujetador marfil y cinta métrica turquesa sobre una superficie blanca
Dos medidas orientativas: contorno bajo el pecho y contorno sobre la parte de mayor volumen.
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El número

Está relacionado con el perímetro medido inmediatamente por debajo de las mamas. Depende sobre todo de la caja torácica, la constitución corporal y el peso. Una cirugía mamaria modifica las mamas, pero normalmente no cambia el perímetro del tórax.

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La letra

Se orienta por la diferencia entre el contorno sobre la parte de mayor volumen y el contorno bajo el pecho. Es una relación, no un volumen fijo: una misma letra tiene distinta capacidad según el contorno con el que se combina.

Del tallaje español al contorno real

En España se utiliza habitualmente el sistema español o francés, cuyo número es 15 unidades superior al europeo. Así, una talla 90 española equivale aproximadamente a una 75 europea.

ES/FREUBajo el pecho
806563–67 cm
857068–72 cm
907573–77 cm
958078–82 cm
1008583–87 cm
1059088–92 cm
1109593–97 cm

Cómo se orienta la copa

La diferencia entre ambos contornos aproxima la letra en el sistema europeo. Las medidas pueden variar entre fabricantes, modelos y países.

CopaDiferencia aproximada
A12–14 cm
B14–16 cm
C16–18 cm
D18–20 cm
E20–22 cm
F22–24 cm
G24–26 cm
H26–28 cm

Planificación quirúrgica

¿Qué talla tendré después?

En consulta comenzamos por aclarar qué talla utiliza actualmente cada paciente y si el sujetador se encuentra correctamente ajustado. Además de hablar de números y letras, resulta útil observar fotografías de resultados o proporciones que considere adecuados. Así comprobamos si la talla mencionada coincide con la imagen que tiene en mente.

Después valoramos qué cambio es técnicamente posible y qué resultado puede mantener una proporción armónica. La anchura del tórax, la base de la mama, la calidad de los tejidos y su vascularización limitan cuánto puede aumentarse o reducirse sin comprometer la forma o la seguridad.

En un tórax y una base mamaria anchos, intentar alcanzar una copa muy pequeña puede producir una mama desproporcionada o no ser técnicamente posible. En un tórax estrecho, una copa aparentemente moderada puede representar ya el cambio que la paciente busca.

Podemos acordar una horquilla de tamaño y una imagen compartida del objetivo, pero no garantizar una letra exacta. La prioridad es encontrar el mejor equilibrio posible entre volumen, forma, proporción, seguridad y expectativas personales.

Evaluación y estudio del tejido

Un circuito adaptado a cada paciente

Antes de una reducción mamaria se realiza una valoración clínica individual y se solicitan las pruebas de imagen que correspondan según la edad, los antecedentes y los hallazgos de cada paciente. El manejo y estudio del tejido retirado sigue los protocolos clínicos vigentes del centro, coordinados con Anatomía Patológica y sustentados en la evidencia científica disponible.

Evolución individual

Cuándo puede valorarse el resultado

Los tiempos describen una evolución habitual, no una fecha exacta aplicable a todas las personas.

01Del resultado reconocible al resultado maduro

El cuerpo humano no funciona como un microondas: no existe un momento exacto en el que termine el proceso y podamos considerar que el resultado está completamente hecho. Existe una variabilidad biológica importante, por lo que los tiempos que ofrecemos son siempre orientativos y deben interpretarse según la evolución de cada persona.

Durante las primeras semanas, la inflamación, la tensión de los tejidos y el proceso inicial de cicatrización todavía pueden modificar tanto el volumen aparente como la forma de las mamas.

Alrededor de los tres meses, el volumen suele estar mucho más estabilizado y la forma ya resulta suficientemente representativa para valorar la evolución. Sin embargo, esto no significa que el proceso haya concluido: los tejidos continúan asentándose, las cicatrices maduran y la mama puede experimentar cambios sutiles en su distribución, consistencia y posición.

En general, consideramos que el resultado alcanza un grado razonable de madurez entre los seis y los doce meses. Incluso entonces, el cuerpo continúa cambiando con el tiempo y puede verse influido por variaciones de peso, cambios hormonales, embarazos, envejecimiento y características propias de los tejidos.

La velocidad de la evolución también depende de la magnitud y complejidad de la intervención. No se adapta de la misma forma una mama sometida a una reducción moderada, en la que se retiran unos cientos de gramos, que una reducción de varios kilogramos, que implica una transformación anatómica mucho mayor.

Planificación a largo plazo

Embarazo y lactancia después de una reducción mamaria

Los planes reproductivos futuros forman parte de la valoración y pueden influir en la elección de la técnica.

01Lactancia, técnica quirúrgica y cambios posteriores

Una reducción mamaria no impide un embarazo futuro. Sin embargo, sí puede influir en la capacidad de lactar, y esta posibilidad debe valorarse de forma individual antes de la intervención.

Cuando el complejo areola-pezón se mantiene unido a la mama mediante un pedículo, se conservan en distinta medida el tejido glandular, los conductos, la vascularización y la inervación. Muchas personas pueden amamantar después de una reducción realizada de esta forma, pero no es posible garantizar que la producción de leche vaya a ser suficiente ni que pueda mantenerse una lactancia exclusiva. La probabilidad depende de la técnica empleada, de cuánto tejido funcional se conserve, de la anatomía previa y de otros factores biológicos propios de cada paciente.

Si para trasladar con seguridad la areola y el pezón fuera necesario utilizarlos como injerto libre, la situación es diferente. En esta técnica, el complejo areola-pezón se separa por completo de sus conexiones glandulares y se coloca nuevamente como un injerto. Como consecuencia, no es posible amamantar a través de esa mama. Si el injerto fuera bilateral, esta limitación afectaría a ambas mamas.

Siempre que una futura lactancia sea importante para la persona, debe comentarse expresamente durante la planificación. Esto permite valorar las alternativas técnicas posibles y comprender sus limitaciones, sin prometer un resultado que la cirugía y la variabilidad biológica no permiten garantizar.

El embarazo y la lactancia también pueden modificar posteriormente el volumen, la forma, la piel y la simetría de las mamas. Estos cambios no se producen de la misma manera en todas las personas, pero pueden alterar con el tiempo el resultado conseguido mediante la cirugía. Por ello, el momento más adecuado para intervenir se decide individualmente, teniendo en cuenta tanto los síntomas actuales como los planes reproductivos futuros.

Evolución sensitiva

¿Puede cambiar la sensibilidad después de una reducción mamaria?

La sensibilidad puede cambiar de forma temporal o permanente y no evoluciona igual en todas las áreas ni en todas las personas.

01Qué puede sentirse y cómo suele evolucionar

Durante las primeras semanas es frecuente percibir cambios en la sensibilidad de la mama, la areola o el pezón. Algunas zonas pueden sentirse adormecidas o acartonadas; otras pueden presentar hormigueo, hipersensibilidad o una sensación diferente de la habitual. La percepción tampoco tiene por qué ser idéntica en ambas mamas.

Una reducción mamaria no solo cambia la posición y la forma de los tejidos: también retira una parte de ellos y desplaza otros para construir una mama de menor volumen. Durante este proceso, algunas ramas nerviosas se estiran, se desplazan o se interrumpen. La inflamación inicial también modifica temporalmente la transmisión y percepción de los estímulos.

Lo habitual es que la sensibilidad mejore progresivamente durante las semanas y los meses posteriores. La recuperación no siempre es lineal: puede producirse por zonas y acompañarse temporalmente de hormigueos, pequeñas descargas o una sensibilidad aumentada. En algunas personas continúa evolucionando durante un periodo prolongado.

Aun con una evolución favorable, la mama resultante no es anatómicamente idéntica a la anterior. Por ello, alguna zona puede conservar permanentemente una sensibilidad diferente, aunque con el tiempo el cerebro suele integrarla y hacer que resulte menos perceptible en la vida cotidiana.

Existe también un riesgo de disminución permanente de la sensibilidad, tanto en el complejo areola-pezón como en otras áreas de la mama. La pérdida completa es poco habitual cuando el complejo areola-pezón se conserva sobre un pedículo, pero no es posible reducir este riesgo a cero. La probabilidad depende de la anatomía, de la técnica necesaria, del desplazamiento de los tejidos y de otros factores propios de cada paciente.

Cuando es necesario utilizar la areola y el pezón como injerto libre, su conexión nerviosa original se interrumpe por completo. En ese caso debe asumirse una pérdida permanente de la sensibilidad normal del complejo areola-pezón.

Información para pacientes

Objetivos y planificación

01Qué puede mejorar una reducción

Una mama grande y pesada puede producir molestias cervicales, de espalda y hombros, marcas del sujetador, irritación en el surco y dificultades para el ejercicio, la ropa o la vida cotidiana. La motivación puede ser funcional, estética o ambas.

Valoramos qué preocupa a cada persona y qué volumen es compatible con su base mamaria, sus tejidos y sus expectativas. No podemos prometer una talla exacta.

02Peso, embarazo y momento adecuado

Buscamos un peso estable y una mama que haya terminado de cambiar tras embarazo o lactancia. Los plazos se individualizan; si se prevé un embarazo próximo, conviene discutir cómo podría modificar el resultado.

En adolescentes valoramos la estabilidad del desarrollo y el tamaño mamario, junto con el dolor, la repercusión psicológica y las circunstancias individuales.

03Cicatrices y forma

La reducción suele requerir una cicatriz alrededor de la areola, otra vertical y otra en el surco: una T invertida. La extensión depende de la anatomía y de la piel sobrante.

Su visibilidad cambia con la maduración, el tono de piel y la localización. No se puede garantizar una cicatriz imperceptible.

04Cómo se conserva la areola y el pezón

Habitualmente se trasladan manteniendo una conexión de tejido que aporta sangre. Cuando esa conexión no ofrece seguridad suficiente, puede ser necesario un injerto libre.

El injerto puede alterar el color, el relieve y la sensibilidad normal y elimina la posibilidad de lactar a través de esa mama. Esta posibilidad se explica previamente cuando es relevante.

05Riesgos que explicamos

Además de sangrado, infección y asimetría, pueden aparecer pequeños retrasos de cicatrización, especialmente en la unión de la T, o necrosis grasa. La pérdida parcial o total de la areola y el pezón es posible, aunque no habitual.

El riesgo se adapta a la técnica, la anatomía, el tabaco, las enfermedades y la calidad de los tejidos.

Información para pacientes

Recuperación y cuidados

01Vendaje, sujetador y drenajes

Habitualmente utilizamos vendaje durante las primeras 48–72 horas y después un sujetador postoperatorio, según las características de la intervención. En mastopexia se utiliza habitualmente durante el primer mes, día y noche, con las adaptaciones indicadas en consulta.

Los drenajes se deciden individualmente. Son más habituales en reducción y algunas correcciones complejas que en un aumento primario. La retirada depende de la producción de líquido y la evolución, no de una fecha fija ni del alta.

02Descanso, movilidad y ayuda en casa

Recomendamos dormir boca arriba y limitar los esfuerzos y movimientos amplios de los brazos durante la fase inicial, según indicación individual. Caminar de forma suave y repartida durante el día forma parte de la recuperación.

Puedes realizar muchas tareas de autocuidado, pero no debes asumir grandes esfuerzos, tareas domésticas exigentes ni el cuidado de personas dependientes. Organiza ayuda, especialmente durante las primeras semanas.

03Higiene y cicatrices

El equipo indica cuándo mojar las heridas; en nuestra práctica mamaria suele ser cuando la cicatrización está suficientemente avanzada, con frecuencia alrededor de los 7–10 días. Evita aplicar productos directamente sobre la herida sin indicación.

Los productos para cicatrices, masajes y silicona se incorporan por etapas y según la evolución. La fisioterapia puede enseñar cómo continuar los cuidados en casa.

04Trabajo y conducción

Los trabajos de oficina suelen retomarse alrededor de la segunda semana; los trabajos físicos requieren más tiempo, con frecuencia alrededor del mes. La extensión de la cirugía y las tareas concretas pueden modificarlo.

La conducción se introduce cuando puedes maniobrar y reaccionar con seguridad, sin medicamentos que alteren la atención. Valoramos coche automático o manual, distancias y evolución; las primeras conducciones suelen ser cortas y más tardías en coches manuales.

05Ejercicio

Caminar se recomienda desde el principio. La musculación progresiva y las actividades sin impacto suelen introducirse alrededor del mes. Correr, saltar y otros ejercicios con impacto se posponen más, habitualmente en torno a los tres meses, con autorización individual.

06Viajes y actividad sexual

Planifica ayuda con el equipaje, evita cargar peso o colocarlo en compartimentos altos. Los viajes largos se adaptan a la evolución y al riesgo individual.

La actividad sexual puede retomarse con comodidad y buen control del dolor, evitando presión, golpes y esfuerzos sobre la zona operada. Las indicaciones dependen de los procedimientos combinados.

07Medicación y revisiones

La medicación se prescribe individualmente. No todas las personas necesitan los mismos analgésicos, antiinflamatorios, antibióticos o protección gástrica.

Durante las primeras dos semanas las visitas suelen ser frecuentes con enfermería o el equipo quirúrgico. El cirujano revisa habitualmente alrededor del mes y en controles posteriores hasta la maduración del resultado. El calendario se adapta a cada caso y la consulta sigue abierta después del alta.

08Ante la duda, consulta al equipo

Contacta si aparece dolor que aumenta, sangrado persistente, un cambio rápido de volumen, enrojecimiento o calor progresivos, fiebre, supuración, apertura de una herida o cualquier cambio que te preocupe. No necesitas decidir por tu cuenta si es una complicación: esa valoración corresponde al equipo.

El Institut Ruiz Castilla dispone de atención médica de guardia las 24 horas, los siete días de la semana. Los teléfonos médicos y de secretaría se facilitan en las instrucciones. Ante dificultad respiratoria, dolor torácico, desmayo o una urgencia evidente, busca atención urgente sin esperar a una visita programada.

Referencias y guías clínicas

Bibliografía global de este tema clínico, sin citas junto a cada frase. Las fuentes orientan la información general; el equipo del Institut Ruiz Castilla (IRC) adapta el tratamiento y el seguimiento a cada caso.

Comprobación bibliográfica: 28 de septiembre de 2026. Se conservan los títulos originales de las publicaciones.

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