Mama

Aumento mamario

Una valoración individual para estudiar volumen, forma, simetría y proporción, y explicar qué alternativas pueden ser razonables en tu caso.

Consulta del Institut Ruiz Castilla en el Hospital Universitari DexeusMamaAumento mamarioInformación médica general · Plan individual

Indicación individual

¿Para quién puede ser adecuado un aumento mamario?

El aumento mamario con finalidad estética es una intervención electiva: no responde habitualmente a una necesidad médica urgente. Sin embargo, cuando existe una indicación adecuada y unas expectativas realistas, puede aportar un beneficio estético y personal y mejorar la relación de una persona con su imagen corporal.

No existe un único perfil de paciente. Puede plantearse ante un desarrollo mamario escaso, una asimetría significativa o una mama tuberosa. También puede ayudar a recuperar volumen y forma cuando el pecho ha cambiado después del embarazo, la lactancia, una variación de peso o el paso del tiempo. La indicación siempre debe adaptarse a la anatomía, las circunstancias y los objetivos de cada persona.

Hay, no obstante, una condición que considero esencial: la decisión debe ser propia. Quien desea operarse debe hacerlo por sí mismo, no para satisfacer las expectativas de una pareja, de otra persona o de su entorno. En cirugía estética, proteger la autonomía de cada paciente es tan importante como seleccionar correctamente la técnica.

También es necesario comprender las implicaciones a largo plazo. Los implantes mamarios no tienen una fecha universal de caducidad ni requieren un recambio automático después de un número concreto de años, pero tampoco deben considerarse dispositivos para toda la vida. Su evolución varía de una persona a otra y, con el tiempo, pueden ser necesarios controles, una revisión quirúrgica, un recambio o su retirada. Aceptar esta posibilidad forma parte de una decisión verdaderamente informada.

Seguridad y criterio

¿Cuándo prefiero posponer o desaconsejar la intervención?

En una intervención electiva, reducir los riesgos evitables forma parte de una indicación responsable. Por ese motivo, hay circunstancias en las que prefiero esperar y otras en las que no considero justificado realizar un aumento mamario.

En mi práctica, recomiendo suspender por completo el tabaco en cualquiera de sus formas y el uso de vapeadores durante un mínimo de cuatro semanas antes de la intervención. Este intervalo forma parte de un protocolo prudente orientado a reducir riesgos relacionados con la cicatrización y la infección.

Después de la cirugía, la abstinencia debe mantenerse al menos entre dos y cuatro semanas. La duración concreta depende del procedimiento, de la extensión de las heridas y de la evolución de cada paciente. En intervenciones con mayores despegamientos o con tejidos especialmente dependientes de una irrigación delicada —como determinadas reducciones mamarias— adopto habitualmente el intervalo más prudente.

Esta recomendación no implica que todas las intervenciones presenten el mismo riesgo ni que exista una cifra exacta aplicable a todas las personas. Representa una combinación de la evidencia disponible y de un criterio clínico orientado a minimizar riesgos evitables en una cirugía electiva.

Los parches y chicles de nicotina requieren una consideración diferente. Aunque la evidencia disponible no permite afirmar que estén completamente exentos de efectos sobre los tejidos, los estudios realizados en pacientes quirúrgicos —incluida la cirugía mamaria— no han demostrado un aumento claro de las complicaciones asociado a su uso como terapia sustitutiva.

Por este motivo, cuando resultan necesarios para mantener la abstinencia del tabaco, podemos permitirlos de forma individualizada y supervisada. Su utilización debe comunicarse al equipo y no sustituye la obligación de evitar completamente los cigarrillos, el tabaco en cualquiera de sus formas y los vapeadores. En procedimientos con una vascularización especialmente delicada, valoramos con mayor prudencia tanto su necesidad como las alternativas disponibles.

Esta decisión no representa un juicio moral sobre el tabaco ni una exigencia de que cada persona cuide siempre su salud de manera perfecta. Respetar la autonomía también significa reconocer el derecho a tomar decisiones que no siempre son las más saludables. Sin embargo, esa autonomía no elimina mi responsabilidad de evitar un riesgo modificable cuando la cirugía no es necesaria ni urgente.

También recomiendo posponer la intervención durante el embarazo y la lactancia. Como criterio prudente de mi práctica, aconsejo esperar al menos seis meses desde la finalización completa de la lactancia. El momento concreto se individualiza según la estabilización del volumen mamario y de los tejidos antes de tomar una decisión quirúrgica.

Antes de colocar un implante debe resolverse cualquier infección activa, incluso cuando parezca localizada o poco importante, como puede ocurrir con determinadas infecciones odontológicas. Asimismo, un peso extremadamente bajo no constituye por sí solo una contraindicación, pero sí puede justificar el aplazamiento cuando se acompaña de un estado nutricional o de salud que pueda comprometer la seguridad o la recuperación.

Finalmente, no recomiendo avanzar cuando existen dudas sobre la autonomía de la decisión, cuando la intervención responde principalmente a la presión de una pareja o del entorno, o cuando la persona no comprende suficientemente los riesgos, las posibles complicaciones y los cuidados postoperatorios. En estas situaciones, lo adecuado es ofrecer información, orientación y tiempo para decidir, no apresurar la cirugía.

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Qué valoramos

  • Anatomía, proporciones y calidad de los tejidos
  • Objetivos y expectativas personales
  • Antecedentes, salud mamaria y posibles asimetrías
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Cómo planificamos

  • Opciones con implantes y, en casos seleccionados, tejido propio
  • Elección individual del volumen, plano e incisión
  • Cicatrices, seguimiento y posibles revisiones a largo plazo
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Recuperación y seguridad

La anestesia, duración, necesidad de ingreso y vuelta a la actividad dependen del plan quirúrgico y de cada paciente. En consulta se explican los riesgos relevantes, incluidos sangrado, infección, cambios de sensibilidad, contractura capsular, asimetría y posibilidad de cirugía de revisión.

Una precisión importante

Esta información no permite establecer una indicación ni sustituye el consentimiento informado. La recomendación final se realiza después de la historia clínica y la exploración.

Guía de tallas

¿Qué significa realmente una talla de sujetador?

Una talla combina dos medidas diferentes: un número y una letra. Comprenderlas ayuda a expresar mejor los objetivos de una cirugía mamaria, pero ninguna talla permite predecir por sí sola el resultado.

Sujetador marfil y cinta métrica turquesa sobre una superficie blanca
Dos medidas orientativas: contorno bajo el pecho y contorno sobre la parte de mayor volumen.
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El número

Está relacionado con el perímetro medido inmediatamente por debajo de las mamas. Depende sobre todo de la caja torácica, la constitución corporal y el peso. Una cirugía mamaria modifica las mamas, pero normalmente no cambia el perímetro del tórax.

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La letra

Se orienta por la diferencia entre el contorno sobre la parte de mayor volumen y el contorno bajo el pecho. Es una relación, no un volumen fijo: una misma letra tiene distinta capacidad según el contorno con el que se combina.

Del tallaje español al contorno real

En España se utiliza habitualmente el sistema español o francés, cuyo número es 15 unidades superior al europeo. Así, una talla 90 española equivale aproximadamente a una 75 europea.

ES/FREUBajo el pecho
806563–67 cm
857068–72 cm
907573–77 cm
958078–82 cm
1008583–87 cm
1059088–92 cm
1109593–97 cm

Cómo se orienta la copa

La diferencia entre ambos contornos aproxima la letra en el sistema europeo. Las medidas pueden variar entre fabricantes, modelos y países.

CopaDiferencia aproximada
A12–14 cm
B14–16 cm
C16–18 cm
D18–20 cm
E20–22 cm
F22–24 cm
G24–26 cm
H26–28 cm

Planificación quirúrgica

¿Qué talla tendré después?

En consulta comenzamos por aclarar qué talla utiliza actualmente cada paciente y si el sujetador se encuentra correctamente ajustado. Además de hablar de números y letras, resulta útil observar fotografías de resultados o proporciones que considere adecuados. Así comprobamos si la talla mencionada coincide con la imagen que tiene en mente.

Después valoramos qué cambio es técnicamente posible y qué resultado puede mantener una proporción armónica. La anchura del tórax, la base de la mama, la calidad de los tejidos y su vascularización limitan cuánto puede aumentarse o reducirse sin comprometer la forma o la seguridad.

En un tórax y una base mamaria anchos, intentar alcanzar una copa muy pequeña puede producir una mama desproporcionada o no ser técnicamente posible. En un tórax estrecho, una copa aparentemente moderada puede representar ya el cambio que la paciente busca.

Podemos acordar una horquilla de tamaño y una imagen compartida del objetivo, pero no garantizar una letra exacta. La prioridad es encontrar el mejor equilibrio posible entre volumen, forma, proporción, seguridad y expectativas personales.

Planificación compartida

Cómo tomamos las decisiones antes de la cirugía

No existe un implante ni una técnica universalmente mejores. La planificación combina anatomía, objetivos, límites técnicos y una comunicación clara.

01La comunicación y el resultado natural

Palabras como “natural”, “proporcionado” o “discreto” pueden representar imágenes muy distintas. La primera valoración busca comprender qué significan para ti y construir un lenguaje común que podamos llevar al quirófano.

Además de la competencia técnica, importan la confianza y la capacidad de entenderse. Trabajar en el Institut Ruiz Castilla permite compartir criterio y valorar si otro miembro del equipo puede comprender mejor aquello que buscas.

Las prótesis externas y la simulación tridimensional ayudan a comparar opciones y explicar límites. No predicen con exactitud el resultado, pero hacen la conversación más concreta. Un resultado natural es individual: debe integrarse en tu cuerpo sin anunciar que ha sido creado por una intervención.

02Incisión y plano del implante

En un aumento simple, las incisiones más habituales se sitúan en el surco bajo la mama, en el borde inferior de la areola o en la axila. Utilizo con menos frecuencia el abordaje axilar, aunque puede ser razonable en casos seleccionados. La cicatriz adecuada depende de la anatomía, el implante y el plan completo.

El implante puede situarse bajo la glándula, bajo la fascia o con cobertura muscular parcial o completa. Los planos duales combinan cobertura muscular en la parte superior y glandular en la inferior. La elección influye en la forma, la cobertura, el movimiento y la recuperación.

03Tipo, dimensiones y volumen

Los implantes difieren en forma, superficie, cohesividad y comportamiento del gel. Cada característica aporta ventajas y limitaciones que valoramos con la anatomía y la evidencia disponible.

El volumen en centímetros cúbicos no cuenta toda la historia. La anchura de la base debe relacionarse con la mama y la proyección determina cuánto avanza el implante. Existe una horquilla anatómicamente razonable dentro de la cual decidimos juntos.

Utilizamos mediciones, prótesis externas y, en muchos casos, simulación tridimensional. En quirófano el equipo puede emplear probadores temporales para observar la respuesta de los tejidos antes de seleccionar el implante definitivo.

Implantes y seguridad

Qué conviene conocer a largo plazo

Un implante requiere información, controles y la posibilidad de nuevas decisiones en el futuro. Explicamos estos aspectos antes de operar.

01Controles de imagen y salud mamaria

Solemos recomendar una ecografía de control cada uno o dos años. Ante un hallazgo dudoso o alterado, la resonancia magnética puede ayudar a confirmarlo. La frecuencia se adapta al implante, los síntomas, la edad y los antecedentes.

Llevar implantes no elimina el papel de la mamografía en el cribado del cáncer de mama. La prueba se decide según los programas de cribado y el riesgo individual; la resonancia es complementaria o especialmente relevante en personas de alto riesgo. Debe comunicarse siempre al centro radiológico que se llevan implantes.

02Cápsula y contractura capsular

Alrededor de todo implante se forma una cápsula: una cicatriz interna fina y normal. En algunas personas puede engrosarse y contraerse, produciendo desde un cambio al tacto hasta deformidad o dolor.

El riesgo depende del seguimiento, el implante y otros factores. Algunas series sitúan la contractura clínicamente relevante alrededor de una de cada diez pacientes a los diez años, pero puede aparecer antes o después. El tratamiento puede requerir retirar o cambiar el implante y tratar la cápsula; la recurrencia es posible.

03Rotura del implante

La rotura es más frecuente a medida que el implante envejece y puede no producir síntomas. Puede quedar contenida dentro de la cápsula o extenderse fuera de ella; los controles de imagen ayudan a detectar cambios antes de que exijan una intervención más compleja.

Un implante roto debe valorarse para su retirada o recambio. La urgencia y la técnica dependen del tipo de rotura, la extensión, los síntomas y la salud general; no existe un plazo idéntico para todos los casos.

04BIA-ALCL: un riesgo infrecuente

El linfoma anaplásico de células grandes asociado a implantes mamarios es un linfoma infrecuente relacionado principalmente con determinadas superficies texturizadas. No es un cáncer de mama.

Una acumulación tardía de líquido, aumento de volumen, masa o dolor persistente requieren valoración. El estudio puede incluir ecografía, aspiración y análisis específico. En una fase localizada, la retirada completa del implante y la cápsula suele ser eficaz. No se recomiendan pruebas específicas en personas sin síntomas solo por llevar implantes.

05Síntomas sistémicos atribuidos a los implantes

Algunas personas describen cansancio, dificultad para concentrarse, dolores u otros síntomas que relacionan con sus implantes. Los síntomas son reales, aunque la evidencia todavía no permite establecer una causa única ni una prueba diagnóstica específica.

Escuchamos, descartamos otras causas y explicamos las opciones sin minimizar ni prometer. Algunas personas mejoran después de retirar los implantes y otras no; la explantación debe decidirse individualmente y no presentarse como garantía.

Intervención y recuperación

Un recorrido acompañado por el equipo IRC

Estas pautas describen nuestro protocolo habitual, pero se ajustan a la técnica y evolución de cada paciente. Las instrucciones personales del equipo siempre prevalecen.

01La intervención y las primeras horas

El aumento puede ser ambulatorio o con ingreso. Ambas opciones son válidas en pacientes seleccionados. En el Institut Ruiz Castilla solemos preferir una noche de ingreso para vigilar las primeras horas, controlar dolor o náuseas, facilitar el reposo y evitar desplazamientos tras la anestesia. Es una preferencia del equipo, no implica que la modalidad ambulatoria sea inadecuada.

El alta suele producirse a la mañana o al mediodía siguiente, tras una valoración. Mantenemos habitualmente un vendaje compresivo 48–72 horas y después iniciamos el sujetador postoperatorio en consulta.

Los drenajes no son rutinarios en un aumento primario sin incidencias. Si se utilizan, su retirada depende del débito, sus características y la evolución, no del alta.

02Los primeros días en casa

Recomendamos dormir boca arriba y evitar movimientos amplios de los hombros. Imagina un bolígrafo entre el brazo y la axila: mueve codos y manos, pero mantén los brazos próximos al cuerpo. Conviene reducir el uso repetitivo del móvil, el ratón y las pantallas táctiles; el ordenador puede utilizarse con los antebrazos apoyados.

Camina desde el principio en recorridos breves y frecuentes. Podrás comer, lavarte los dientes, maquillarte y atender tu higiene, pero no cocinar, lavar platos, hacer tareas domésticas, levantar peso ni cuidar físicamente de otras personas.

Si la evolución es favorable, no suele ser imprescindible una vigilancia continua tras el alta, pero sí conviene disponer de ayuda para las actividades cotidianas.

03Higiene y cicatrices

Nuestro protocolo conservador mantiene la incisión seca hasta que la cicatrización inicial está avanzada, normalmente siete a diez días y tras revisión. Los productos de higiene o desodorante pueden utilizarse lejos de la herida; si la incisión es axilar, se evitan allí hasta recibir autorización. No deben aplicarse cremas sobre una herida abierta.

Hacia la tercera o cuarta semana, una vez confirmada la cicatrización, podemos recomendar una pomada y después láminas de silicona durante varios meses. El masaje suele iniciarse alrededor del mes, solo con la herida cerrada y después de aprender cómo hacerlo.

La cicatriz puede tardar de seis a dieciocho meses en madurar, con frecuencia alrededor de un año. La fisioterapia y el drenaje linfático se incorporan cuando están indicados; no todas las personas los necesitan.

04Conducción y trabajo

Como orientación, permitimos trayectos cortos en coche automático entre la segunda y tercera semana, y con cambio manual entre la tercera y cuarta. Debes haber dejado medicación sedante y poder usar cinturón, volante y mandos, y realizar una maniobra de emergencia sin dolor ni limitación. Alrededor del mes pueden ampliarse distancias gradualmente.

El trabajo de oficina suele retomarse alrededor de la segunda semana, quizá progresivamente. Un trabajo físico requiere al menos un mes y a veces más, según sus exigencias y la técnica.

05Vuelta al ejercicio

Caminar se recomienda desde el principio. A partir del mes, si la revisión es favorable, pueden introducirse actividad sin impacto y fuerza ligera que no exija sujetar peso con los brazos ni contraer el pectoral. Los ejercicios de pecho, hombro y brazos requieren valoración específica, especialmente con un plano submuscular.

Para correr, saltar, pádel, tenis o spinning intenso solemos esperar aproximadamente tres meses. La ausencia de dolor no significa que los tejidos hayan terminado de cicatrizar.

06Viajes y desplazamientos

Como pasajero pueden realizarse desplazamientos tempranos, evitando trayectos largos las primeras 24–48 horas. Tras 48–72 horas, recorridos de una o dos horas pueden ser posibles con prudencia, paradas y sin cargar equipaje. Para tren o avión corto solemos esperar a la primera semana y a una revisión favorable.

Los viajes de más de cuatro horas requieren valorar individualmente el riesgo de inmovilidad. Conviene caminar, mover tobillos y piernas, hidratarse y pedir ayuda con el equipaje. Medias o medicación solo si se prescriben.

07Qué puede considerarse normal

La evolución depende de la anatomía, la incisión, el plano, el implante y la forma de cicatrizar. En muchas personas las molestias se concentran en los primeros días, pero tener poco dolor no autoriza a adelantar la actividad.

Cierta asimetría existe antes de operar y no siempre puede eliminarse. Durante semanas o meses cada lado puede inflamarse, descender y adaptarse a distinto ritmo; una diferencia rápida o preocupante debe consultarse.

Son frecuentes el adormecimiento, hormigueo, hipersensibilidad o sensaciones inusuales en mama, areola y pezón. Suelen mejorar con los meses. La pérdida completa y permanente es poco habitual en un aumento primario, aunque pueden persistir cambios parciales.

08Medicación después de la cirugía

Cada paciente recibe un plan escrito adaptado a antecedentes, alergias, medicación habitual y procedimiento. No tomes medicación de otra persona ni modifiques dosis o duración sin consultar.

Habitualmente utilizamos un antiinflamatorio cuando no hay contraindicaciones, analgesia de rescate y, cuando procede, un protector gástrico. La necesidad y duración de antibióticos se individualizan; la evidencia sobre prolongarlos rutinariamente no es concluyente y nuestro protocolo se mantiene en revisión.

Ante erupción, hinchazón de labios o cara, dificultad respiratoria, vómitos persistentes, diarrea intensa u otra reacción inesperada, contacta con el equipo. Una reacción grave requiere llamar al 112.

Continuidad asistencial

Seguimiento, dudas y señales de alarma

La recuperación se acompaña. El cirujano responsable coordina el seguimiento con los cirujanos y enfermeras del Institut Ruiz Castilla.

01Un seguimiento cercano y compartido

Antes del alta te valora un miembro del equipo; en un aumento suele ser la mañana siguiente. La siguiente revisión acostumbra a ser hacia el tercer o cuarto día. Durante las dos primeras semanas mantenemos un seguimiento estrecho, con una media aproximada de dos visitas semanales, adaptable a la evolución.

Las revisiones pueden realizarlas el cirujano responsable, otro cirujano plástico del equipo o una enfermera quirúrgica. Alrededor del mes te valora de nuevo el cirujano responsable y suelen programarse controles a los tres, seis, nueve y doce meses, prolongándolos hasta dieciocho si la cicatriz lo aconseja.

No hace falta esperar a una cita si aparece una duda. Tras el calendario postoperatorio, puedes seguir contactando con el Institut Ruiz Castilla si surge algo en lo que podamos orientarte.

02Cuándo contactar con el equipo

Ante la duda, preferimos que consultes y que sea el equipo quien determine si un cambio entra dentro de lo esperado. Contacta ante aumento rápido o desigual de una mama, dolor repentino o creciente no controlado, sangrado, fiebre o escalofríos, malestar en aumento, enrojecimiento, calor o inflamación progresivos, secreción, mal olor, apertura de la herida o cambios de color o temperatura en piel, areola o pezón.

Cada paciente recibe un teléfono médico disponible 24 horas para dudas clínicas y otro de secretaría con horario ampliado para citas y gestiones. El número médico no se publica en la web: se entrega con la documentación de preparación.

La línea del equipo no sustituye a emergencias. Ante dificultad respiratoria intensa, dolor torácico, pérdida de conocimiento o empeoramiento grave y repentino, llama al 112.

03¿Cuándo puede retomarse la actividad sexual?

Puede retomarse cuando te encuentres cómodo y la evolución sea adecuada, habitualmente a los diez o catorce días. Durante las dos primeras semanas evita la manipulación o presión directa sobre las mamas, esfuerzos, movimientos amplios de brazos y contracciones repetidas del pectoral.

Entre la segunda semana y el primer mes, si no hay dolor, el contacto debe ser suave y controlado, sin presión intensa, movimientos bruscos ni apoyar peso sobre el pecho. A partir del mes puede normalizarse progresivamente, pero siguen vigentes las restricciones deportivas.

Si aparece dolor, nueva inflamación, asimetría repentina o cualquier cambio preocupante, detén la actividad y contacta con el equipo.

04¿Influye el relleno en el riesgo de BIA-ALCL?

El factor asociado al riesgo no parece ser el material de relleno —gel de silicona o suero salino—, sino la exposición a determinadas superficies texturizadas.

Referencias y guías clínicas

Bibliografía global de este tema clínico, sin citas junto a cada frase. Las fuentes orientan la información general; el equipo del Institut Ruiz Castilla (IRC) adapta el tratamiento y el seguimiento a cada caso.

Comprobación bibliográfica: 28 de septiembre de 2026. Se conservan los títulos originales de las publicaciones.

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